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Biografía de Benítez: obsesivo con los hábitos alimenticios

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La biografía de Rafa Benítez, escrita por Paco Lloret en 2005, relata muchos rasgos de la personalidad y experiencias en su carrera como entrenador, pero destaca su insistencia en la supervisión por todos los aspectos que tienen que relación con el óptimo estado de los jugadores. Uno de ellos, por supuesto, es el cuidado a partir de la alimentación.

Cuenta el libro que cuando llegó al Liverpool, al frente de su equipo técnico se quedaron estupefactos de algunos de los hábitos dietéticos en Melwood, centro neurálgico de los ‘reds’: por ejemplo, comida congelada para los jugadores en la hora de comer, menús servidos a menudo una hora y media antes de un partido… Por eso puso en marcha cambios; «los jugadores comen en el club todos los días y deben comer bien», insistió el entrenador madrileño. «La dieta es variada, pero tenemos que introducir más ingredientes mediterráneos», añadió.

Durante su primer éxito como entrenador con el Extremadura, prohibió a los jugadores a masticar chicle porque decía que daba al club una mala imagen. En el Valencia, según la prensa, prohibió paella y helados. No era así del todo. Los jugadores podían comer helados, sólo con la condición de que no estuvieran hechos con leche entera. Paella también podían comer, aunque quería que los jugadores comieran otras cosas, es decir, una dieta variada.

Sin embargo, sus demandas causaron conflictos con algunos jugadores, incluyendo Miguel Ángel Angulo. Benítez tampoco le gustó ver el equipo bebiendo cerveza después de un partido, y una vez, descubrió a Angulo bebiendo un tercio en un bar. “¿Me pediste permiso para hacer eso?», le preguntó. Angulo, sin respuesta, le miró con furia. Al día siguiente Benitez se acercó a Angulo antes del entrenamiento y delante de la plantilla le dijo: “Mientras que yo sea el jefe, se hacen las cosas a mi manera, si no le gusta, no te quiero aquí”. Angulo hizo lo necesario para quedarse en el Valencia, pero, como algunos de sus compañeros, nunca tuvo demasiada simpatía por Benitez. De hecho, algunos empleados del club todavía hacen referencia a Benítez como ‘Dios’, pero no como un piropo. Esta estrategia, en cambio, sí funcionó desde su primer día en Merseyside: Benítez tuvo máximo respeto y hoy en día todavía lo tiene, de hecho es uno de los pocos en Melwood que no tiene un apodo.

Otro de los puntos que se relata en su biografía y que tiene que ver con la personalidad de Benítez como entrenador es que no es un hombre precisamente de discursos estimulantes, a pesar de que es muy conocido el que dio a los jugadores en el descanso de la final de la Champions ante el Milán con un 3-0 en contra (el Liverpool le dio la vuelta al partido). Hay pubs en Liverpool que lo reflejan casi a la perfección.

Su primer discurso en el Liverpool fue algo así: «Tenemos que trabajar con profesionalidad, demostrar respeto a nuestros compañeros, el equipo y los ayudantes y equipo técnico. Cada día tenemos que intentar dar lo máximo en nuestro trabajo y dar lo mejor de nosotros mismos”.

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Fuente: www.as.com

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