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Cero autocrítica

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No hubo milagro. Por mucho que rezamos a todos los santos habidos y por haber el Real Madrid logró una nueva victoria en La Rosaleda, sumando de este modo el punto que necesitaba para proclamarse campeón de Liga. El Barça hizo su trabajo ante el Eibar, aunque con más dificultad de la prevista, quedando a expensas de lo que sucediera en Málaga. Pero lo cierto es que el título no llegó a peligrar en ningún momento para un conjunto blanco que apenas pasó apuros ante el equipo dirigido por Michel.

Con el Real Madrid ya coronado como campeón las redes sociales echaban humo. Los seguidores merengues sacaban pecho con el campeonato en el bolsillo y una final de Champions por jugar. Los azulgranas por su lado denunciaban todos y cada uno de los errores arbitrales que habían favorecido al Real Madrid durante la temporada. Y en medio de la batalla campal tan solo algún que otro mensaje que hacía mención a los tropiezos injustificables de este Barça ante equipos inferiores. Apenas nadie ponía el grito en el cielo culpando al propio conjunto barcelonista de su suerte esta temporada, y es que es tan cierto que los árbitros han favorecido al equipo de Zidane como que los hombres de Luis Enrique han perdido este campeonato con actuaciones deplorables en partidos vitales.

En el Benito Villamarín Hernández Hernández nos birló un gol que solo un vendedor de la ONCE no hubiera visto. Pero casi nadie comenta que aquel día el Barça salió a dar un paseo por Sevilla. Un paseo que se tradujo en prisas cuando allá por el minuto 80 el Betis se adelantó en un partido que dominó de cabo a rabo. Ese encuentro muestra a la perfección los dos factores que le han costado la liga al Barça, los árbitros y la desidia, lo errores del señor de negro y la falta de ganas por competir. Porque los de Luis Enrique han demostrado durante la temporada que cuando han querido han sido capaces de todo. De ganar en el Bernabéu, en el Vicente Calderón, en el Sánchez Pizjuán… hasta de meterle 6 goles al que era el actual campeón de Francia. Pero también de que cuando el partido no era atractivo costaba un mundo enchufarse a él, como ante Alavés, Deportivo, Betis o Málaga por partida doble.

Los árbitros han favorecido al Real Madrid esta temporada y mucho, es una obviedad, pero que a nadie le quepa la menor duda de que si el Barça hubiera sido el de las dos temporadas pasadas ni los errores arbitrales más grotescos hubieran podido con él. Entre otras cosas porque a pesar de todo lo que ha sucedido hemos tenido que llegar a la última jornada de liga para que el conjunto blanco pudiera cantar el alirón.

La falta de autocrítica no solo atañe a la afición. También esperaba una reflexión pública del presidente azulgrana, que compareció ante los medios minutos después de que se diera por finalizado el campeonato de Liga. El señor Bartomeu afirmó sin tapujos que la autocrítica debía ser interna, que ya se había realizado tal ejercicio en la junta y que tocaba trabajar de cara a la próxima campaña. Personalmente esperaba otra cosa. Del mismo modo en que el presidente culé ha sabido sonreír y sacar pecho cuando se ha ganado todo esperaba un “mea culpa” cuando la cosa no ha salido como uno esperaba. Pudo haber dicho que fue un error dejar marchar gratis al mejor lateral derecho de la historia del Barça, o que fue un disparate regalar a jugadores como Bartra o Sandro. O reconocer que la tarea que ha desempeñado Paco Alcacer en la plantilla podía haberla realizado perfectamente Munir, guardando 30 millones de euros para fichar algo que realmente hiciera falta.

Pudo reconocer también que solo 1 de los 5 fichajes que se realizaron la pasada campaña ha aportado lo que de él se esperaba, confirmando que un año más la gestión de altas y bajas de la plantilla ha sido nefasta y a la postre decisiva para el devenir de la temporada. O pudo agachar las orejas y reconocer que su homónimo blanco le ha ganado por goleada en los despachos, territorio en el que tampoco Bartomeu ha sabido estar a la altura defendiendo al club.

Nada de eso llegó. La autocrítica fue gestionada, como dice el presidente, internamente. Más allá de analizar los factores externos que nos han costado una Liga analicemos los internos, aquellos que sí dependen de nosotros, para mejorarlos y volver a ser los mejores en todo. Este Barça depende de sí mismo en todas las competiciones que disputa, si está bien no tiene rival, algo que no ha sucedido este año. ¿Los arbitrajes han favorecido al Madrid? Sí. ¿El Barça y su presidente no han estado a la altura? También.

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