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Con el mono de trabajo

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Sumar los tres puntos. Ese era sin duda el principal objetivo del FC Barcelona en su visita a Lisboa. No pretendía dar lecciones de fútbol. Ni disipar las dudas que pueda generar su juego esta temporada. Tan solo salir victorioso de un campo complicado y dejar encauzada la clasificación para octavos de Champions, ya sea como primero o segundo de grupo. Esa era la meta que se fijó el equipo en Portugal. Y eso fue lo hizo. Jugar un partido extremadamente serio. Sin florituras. Tirando de oficio y de trabajo colectivo para superar a un equipo que quizás no esté entre los 8 mejores de Europa, pero que suponía una piedra de toque para un Barça que todavía tiene margen de mejora.

Se ganó, pero no sin sufrimiento. Puesto que el encuentro bien pudo terminar con un 0 a 2 como con un 1-1. Y con este triunfo sigue aumentando el pleno de victorias, 6 en Liga y 2 en Champions. No obstante, la sensación en la afición azulgrana no es de euforia. Quizás debería serlo después de que las cosas pintaran muy mal allá por el mes de agosto. Pero lo cierto es que lo que mejor transmite el equipo a día de hoy son resultados. No sensaciones.

Parece como si de algún modo no tuviéramos una herramienta adecuada para poder medir la competitividad real de este equipo. Sabemos cuáles son sus números. Inmaculados. Inmejorables. 24 goles a favor y 2 en contra en 8 partidos. Pero eso no nos basta. Todavía muchos tenemos la mosca detrás de la oreja. Confiamos en Valverde, quien ha dotado al grupo de una fortaleza defensiva y de un carácter que son ahora mismo el mejor recurso del equipo. Pero tan solo el partido de la Juve nos sirve para hacernos una idea de qué Barça tenemos esta temporada.

El partido de ayer ante el Sporting sirvió para que pudiéramos comprobar in situ las virtudes y los defectos del conjunto azulgrana. Volvió a demostrar que esta temporada la solidez es su mejor aliada. Con un Umtiti inconmensurable y un centro del campo perfectamente aleccionado y entregado a la causa. 11 jugadores con el mono de trabajo dispuestos a dejarse el alma en el campo. Pero al mismo tiempo se echa mucho de menos la calidad atacante. Sabemos que este no es el Barça de Guardiola. Ni el del primer año de Luis Enrique. Capaz de crearte una jugada de peligro cada 30 segundos. Pero a día de hoy la figura de Leo Messi es la única en la que deben centrarse los contrincantes para detener las acometidas barcelonistas.

Ojo, que no es poca cosa. Hablamos de parar a Leo Messi como si fuera algo sencillo. Pero ante la inoperancia de Luis Suárez y la inexistencia de algún otro delantero que pueda crear peligro por sí solo, la única presencia del astro argentino permite a las defensas rivales centrarse en su anulación. A pesar de ello se ganó. De nuevo con un autogol como ya ocurriera en Girona por partida doble. Y es que la suerte también juega y hay que buscarla. Pero no siempre los rivales acabarán por introducirse los balones en su marco. Y entonces nos tocará mirar al de siempre. Al que suele sacar conejos de su chistera cuando ya pensamos que lo hemos visto todo. Este año más que nunca nos tocará depender de Leo Messi en ataque y de la solidez defensiva. Esperemos que con eso sea suficiente para optar a todo.

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