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El Espanyol está como hace cuatro años: encomendado a la suerte y a la calculadora

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Pudiendo salir reforzado anímicamente de la cita del Camp Nou, el Espanyol desaprovechó el derbi y además acabó vapuleado. No sólo se truncó la buena dinámica bajo la batuta de Javier Aguirre, quien al menos había maquillado (una victoria y tres empates) la mala deriva que tomaba la situación con Mauricio Pochettino.

El 4-0 en media hora ante el rival ciudadano, más por la forma en que fue encajado por el colectivo perico que por el resultado en sí que podía ser esperado, plasmó el estado de precariedad del vestuario por mucho que Aguirre invite con soflamas a creer lo contrario.

El Espanyol vuelve a estar de tiritona, deambulando en el alambre. Más o menos como hace cuatro años por estas fechas, cuando entró en la pendiente y se fagocitó en primera instancia a ‘Tintín’ Márquez, posteriormente a Mané y se encomendó a Pochettino antes de pasar el ecuador de la Liga.

Aquel grupo necesitó de unos ‘retiros espirituales’ en el Pirineo para centrar las ideas, y de algo más que ayuda divina para salir del pozo, donde quedó estancado, como ahora, con 15 puntos que parecían imposibles de remontar.

La diferencia de aquel grupo respecto al actual es que sí tenía fondo de armario. Jugadores como Pareja, Jarque, Luis García, Callejón, De la peña o Tamudo, apretaron lo bastante los dientes como para acabar saliendo a flote. Incluso lo hicieron en el Camp Nou, ante un rival de casi tantas campanillas como ante el que el Espanyol del domingo dobló las rodillas.

No fue precisamente la puesta en escena del equipo de Aguirre copia que se le parezca en nada a aquel del ya famoso ‘Delapeñazo’. Un grupo que fue a morir al Camp Nou desde el primer minuto, obteniendo un botín fabuloso (1-2) frente a otro amilanado al que el rival le acabó perdonando la vida.

Estaría bien que Javier Aguirre, aparte de felicitar al líder por lo bien que juega y congratularse de formar parte de la Liga en la que participa el Barça, recordara a sus jugadores que la Liga se juega cada domingo, que no importa si en el Camp Nou o en Riazor. Y tratándose del derbi, siempre con una intensidad añadida. Porque la afición así lo reclama y porque es cuestión de actitud, que siempre se debe dar por supuesta.

Tras la asunción de su cuota de responsabilidad por parte del técnico, ayer Aguirre expuso a pie de césped a los jugadores lo que no le gustó en el Camp Nou. Quizá recordó a Colotto y Moreno que no se deben perder los balones a la espalda.

A Forlín, que el que juega por delante de la defensa es el primero en meter el pie, en seguir al delantero que rompe; a los laterales, que no deben esperar a que les regateen la línea de córner; que en el medio campo se debe cortar la linea de pase, rascar y meter alguna pelota al hueco.

En fín, que hay que disparar de vez en cuando a la puerta rival. A un punto de la permanencia, en el horizonte, un mes decisivo. Celta, Mallorca, Zaragoza, Levante y Athletic, rivales. Los dos primeros, en Cornellà-El Prat. O el Espanyol reacciona o la batalla por la permanencia será un calvario.

 

Fuente: www.mundodeportivo.com

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