Fiatc superiorRadio marca header

El nuevo esquema del Barça no es tan perfecto

0

Cuando muchos daban por sentenciado a Luis Enrique, el asturiano se saca un as de la manga. Consciente de que los rivales empezaban a tomarle la medida a su Barça, el técnico movió ficha tras el 4-0 de París y cambió el dibujo táctico: del 4-3-3 se pasó al 3-4-3. Tras un inicio sin éxito ante Leganés y Atlético -se ganó pero sin mejoras en el juego-, los azulgranas arrollaron a Sporting y Celta. La machada ante el PSG oficializó la instauración del 3-4-3 a la vez que sacrificaba el centro del campo con tres hombres. Sin embargo, se volvió a tocar con los pies en el suelo el domingo en La Coruña que puso al descubierto la realidad: el 3-4-3 favorece al Barça en muchos sentidos pero le perjudica en ciertos aspectos en los que los azulgranas venían sacando tajada.

El uso de tres centrales ha diluido las apariciones de los laterales en ataque. Jordi Alba, uno de los más damnificados por el cambio de sistema no disputó ni un minuto ante el PSG-, ha visto reconvertido su rol en el terreno de juego. En Riazor, el lateral formó tridente con Piqué y Mascherano, viéndose claramente frenado a la hora de subir al ataque. Su conexión con Messi, que sabía de memoria las internadas de Alba, había generado infinidad de goles del conjunto azulgrana.

Con 4-3-3, además, tanto Neymar como Messi abandonaban cada dos por tres la banda para, precisamente, liberar el carril para que suban los laterales. Ahora, los extremos deben aguardar tan abiertos como sea posible, pues de lo contrario se produce un tapón en el medio, donde ya hay cuatro centrocampistas. ¿Qué supone esta situación? Que los huecos hay que hallarlos en las bandas tras los desbordes de los extremos. Esta fue, precisamente, uno de los puntos que no se cumplieron en la derrota en Riazor, ya que ni Denis Suárez ni, sobre todo, Arda Turan, apretaron a los laterales del Depor, intentando desbordar en el uno contra uno

A Messi también le cuesta brillar en la mediapunta. Y no es cuestión de comodidad. De hecho, al argentino le gusta más entrar al área desde atrás con total libertad que verse limitado a esperar el balón en el costado derecho. Al jugar en el medio, los rivales acumulan más efectivos en esa zona y el argentino tiene menos huecos, tanto para maquinar como para desbordar.

Algo parecido le ocurre a Luis Suárez, a quien el nuevo sistema le ‘obliga’ a buscar continuamente desmarques en largo para fijar a los centrales y abrir espacios para Leo. No es casualdidad que el charrúa haya dispuesto de menos ocasiones de lo que es habitual ante Celta, PSG y Deportivo. Con 3-4-3, el Barça gana en posesión y ‘empuja’ al rival a encerrarse más -se vio claramente ante el PSG-, por lo que Suárez no genera espacios en el área.

Share.

Leave A Reply