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Hágase la voluntad de D10S

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El periodista de Onda Cero Victor Lozano abrió su turno de palabra en la Ronda de ayer dando un titular bastante esclarecedor. Y es que Messi, que juega a otra cosa distinta a la del resto de miles de profesionales de este deporte, es insaciable. Y no sólo eso, sino que cuando a Leo se le antoja algo dentro del terreno de juego, sencillamente lo obtiene. ¿Debates tácticos? ¿Maneras de frenar a Messi? ¿Otros futbolistas que puedan acabar siendo las claves del partido? Hombre, las excepciones que confirman la regla siempre existen, pero son eso: excepciones. A lo que ya nos ha acostumbrado el argentino a base de años y años es a ver unas habilidades y un sentido del juego con el balón en los pies único, irrepetible, incomparable. Leo es D10S y los seres supremos es lo que tienen, que hacen lo que quieren.

Debatiendo si hubo o no candidez por parte de la defensa vasca en el primer gol del ‘10’, Lozano rescató una charla que tuvo con el ex futbolista Carlos Marchena en la que el mítico “leñero” aseguró que, en su caso, muchas fueron las veces que quiso derribar a Messi aunque fuese con una entrada fea. ¿El problema? Que ni por esas llegaba a impactar (o a tumbar) el potente y veloz tren inferior de Leo. El periodista recordó que la imagen panorámica de la televisión da una impresión, pero la realidad a pie de campo y a escasos metros del verde es otra totalmente distinta. Vamos, la que padecen los defensas, que cuando quieren meter la pierna se encuentran que el argentino ya les ha superado. Con Messi, o se le entra antes de que te encare (con el riesgo de que haga un quiebro y deje al defensor sentado y en evidencia) o puede uno darse por superado (y con suerte sólo eso, sin humillación).

En cuanto la pitada al himno de España sucedida en los prolegómenos del encuentro y las consecuencias que aún se debaten y “tertuliean” en los medios de todo el país, el colaborador recordó que era un tema que los propios defensores de la patria se encargaron de devolver a la primera línea informativa cuando nadie en Cataluña ni el País Vasco había hecho mención del asunto. Una táctica que buscó potenciar esa silbada para luego, claro, hacerse los sorprendidos con lo sucedido y poner el grito en el cielo. Lozano dejó claro que su educación y manera de entender las cosas le impiden hacer un acto como el de silbar un himno, pero dejó claro que la libertad de expresión es lo primero y que lo que tampoco haría nunca es perseguir y coartar el derecho de expresarse. ¡Eso seguro que no!

Sobre la polémica por el enfado de los ‘leones’ con la filigrana de Neymar a pocos minutos de terminar el partido, el periodista de Onda Cero tuvo un lamento doble: el dedicado al mal perder de los futbolistas del Athletic y el referente a la polémica que los medios han suscitado entorno a la jugada y que no hace sino demostrar que la persecución y caza a lo blaugrana es real y se puede ver. ¿Criticar a un futbolista por jugar al fútbol? ¿Qué pasa, que los aficionados no tienen derecho a ver las filigranas que hace su estrella y por la que pagaron una cantidad altísima de dinero? ¿Regates de fantasía no, patadas a destiempo y fútbol “leñero” sí? ¿Estamos locos? ¿O es que algunos sólo rabian cuando las ‘delicatessen’ las hacen los culés, mientras que los detalles de otros los tildan de “recursos” y defienden su validez? Lo sucedido en esa jugada y en los debates posteriores es un insulto al propio deporte del balón.

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