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Javier Aguirre cumple 100 días como entrenador del Espanyol

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A Javier Aguirre, que mañana cumple 100 días en el banquillo del Espanyol, le han bastado trece partidos de Liga no sólo para cambiarle la fisionomía al equipo sino para, en igual trecho de competición, multiplicar por tres los puntos con que lo dejó su antecesor Mauricio Pochettino: con 9 y colista.

Aunque la permanencia (objetivo por el que lucha el grupo desde el primer partido), sigue estando a 10 puntos, con casi un tercio de Liga por disputarse y 32 en el zurrón la empresa ya está a tiro. Eso, habida cuenta que la zona descenso está ya a nueve puntos de distancia.

El cambio habido desde la llegada de Aguirre ha sorprendido a la propia empresa que, buscando un apagafuegos tras el incendio dejado por Pochettino, ha encontrado en la figura del técnico mexicano un stajanovista con un único objetivo: sumar 42 puntos como sea.

Pero es que por el camino, y valiéndose de los mismos jugadores porque en el mercado de invierno llegó el veterano Petrov que apenas ha jugado, al Espanyol se le han visto partidos interesantes de juego y por supuesto resultados casi excelentes.

Tanto, que acotando la Liga en el trecho en que dirige Aguirre al grupo blanquiazul, el Espanyol ha estado durante varias semanas como equipo puntero en esa ficticia clasificación. Que con los miembres que hay, tiene mérito.

El que puede denominarse ‘milagro Aguirre’ no tiene más secreto que el trabajo, la coherencia y el cierre de filas de un grupo que se veía abocado al abismo y al que cuatro ideas palmarias le han hecho huir de la quema.

Aguirre no se ha encaramado a estructura alguna en las instalaciones de Sant Adrià para visionar desde las alturas los entrenamientos. A pie de obra, hablando y aconsejando, ha estado y está al lado del jugador. Quiere hacerse sentir cercano, para pedirle luego que muera luchando por tres puntos. Psicólogo y medio padre.

La veteranía es un grado, sin duda. Y Aguirre se percató pronto de que con un equipo trufado de jóvenes no se puede ir a la guerra. Los sigue cuidando sí, pero rescató a los veteranos (Colotto, Capdevila, Simao) olvidados por Pochettino, devolvió a Sergio García a sus orígenes de delantero centro y encontró un nuevo puesto a Stuani, convenciéndole de que puede hacer daño partiendo de la banda.

El coctel ha sido explosivo: cinco victorias seguidas en casa y dos empates. Fuera, sólo dos derrotas: ante el líder y el segundo de la Liga, con goleada en San Mamés y empate en el Bernabéu. Y lo más importante: el equipo se siente firme, creyendo en lo que hace.

Fuente: www.mundodeportivo.com

 

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