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Justicia divina en Quito

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¿Un Mundial sin Messi? Esta era la cuestión que rondaba la mente de millones de aficionados del deporte rey durante la última semana. “¿Cómo vamos a disfrutar del mayor evento futbolístico del planeta sin la presencia del mejor jugador?”, se preguntaban todos y cada uno de ellos. Parecía una broma de mal gusto, pero no lo era. Leo Messi corría el riesgo de perderse el mundial de Rusia.

Y no era por un bajo rendimiento del astro argentino. Ni por alguna lesión que le impidiera participar. Lo era porque la selección albiceleste se había mostrado durante toda liguilla de clasificación como un equipo falto de todo. De dirección desde el banquillo. De estilo de juego. De jugadores aptos para pelear la clasificación. Tan solo con el don de disponer de un jugador que vale por 11. Un Leo Messi que lo intentó en todos y cada uno de los partidos, permitiendo al combinado de Sampaoli resurgir de sus cenizas y llegar vivo a la última jornada de competición.

El rival, Ecuador, no se jugaba más que el honor. Pero nada hacía presagiar que los locales fueran a regalar los tres puntos a Argentina como acto de buena fe. El escenario no hacía más que añadir obstáculos al objetivo del de Rosario. El Estadio Atahualpa, situado a más de 2.600 metros de altura, no era para nada un lugar de grato recuerdo para los argentinos, quienes habían caído en él en tres de los últimos cinco enfrentamientos con los ecuatorianos.

Y para acabar de echar más leña al fuego, antes de que hubiera transcurrido el primer minuto de encuentro los jugadores de la tricolor ya superaban a la albiceleste por 1 a 0 con un tempranero tanto de Romário Ibarra. Todo parecía ponerse en contra de los de Sampaoli, quienes tenían 90 minutos por delante para asimilar el batacazo monumental que suponía faltar a la cita rusa o intentar por todos los medios revertir la situación.

Pero tuvo que ser el de siempre el que diera un paso al frente. Quien generara el juego, las ocasiones y los goles. Un omnipresente y majestuoso Leo Messi se echó el equipo a la espalda una vez más, y con un recital de juego inteligente, eficaz y ofensivo le dio la vuelta al marcador con un hat trick que llevaba en volandas a su selección hacía le bombo que debe dilucidar los grupos del Mundial.

El próximo verano podremos disfrutar del mayor acontecimiento futbolístico con la presencia del mejor jugador del mundo. EL 1 a 3 en Quito fue de “justicia”, puesto que el partido de jugó Messi bien valió tres puntos y el pasaporte al Mundial. Y fue “divino”, porque fue el D10S del fútbol quien lo obró..

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