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La portera de Bartomeu

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Bienvenidos al espectáculo de cada año. En el mismo instante en que se dio por finalizada la temporada en clave blaugrana, los periódicos deportivos de Barcelona iniciaron el bombardeo incesante de nombres con los que el equipo podría reforzarse. En apenas tres semanas hemos escuchado ya de todo, Bellerín, Seri, Verratti, Dembélé, Di Maria… esto solo es el comienzo, el pistoletazo de salida a un largo verano en el que el Barça tendrá tantos futuribles como días hay en el calendario.

La mayor parte de estos nombres tienen algo en común; un precio desorbitado. Una vez más sacaremos la chequera para dejarnos el hígado en arduas negociaciones en las que finalmente acabaremos pagando lo que nos exijan. La que fuera portera de Núñez todavía ejerce a pesar de su avanzada edad, esta vez bajo las órdenes del señor Bartomeu. Unas operaciones que podría certificar usted que está leyendo el artículo, yo mismo en persona o hasta el panadero del barrio, tan sencillo como pagar lo que el vendedor pide sin ser capaz de rebajar ni un solo céntimo del precio inicial.

Y digo yo, con tantos ojeadores azulgranas repartidos por el mundo ¿tan complicado es anticiparse y fichar algún jugador de calidad antes de que explote? Bellerín era jugador del FC Barcelona. ¿Nadie fue capaz de vislumbrar su proyección? Hizo falta una vez más que dejara el Camp Nou destino Inglaterra para que nos diéramos cuenta de lo que teníamos en casa. ¿Y Verratti? ¿Es ahora el momento de buscar su contratación? ¿Justo en el punto más álgido de su rendimiento y por lo tanto también en el más caro? Lo mismo diré con Dembélé. Hace una temporada el jugador belga costaba 15 millones de euros. Y nosotros preguntamos por él cuando el Dortmund lo tasa en 90.

Umtiti es el mejor ejemplo del que aprender cómo contratar a un semidesconocido con rendimiento positivo. Y eso que por el defensa galo ya nos cobraron un precio abusivo para ser quien era. Con el panorama internacional lleno de “scouters” barcelonistas no se puede tolerar que la buena gestión del fichaje de Umtiti sea un pequeño oasis en medio de un desierto plagado de despilfarros innecesarios. Si quieren saberlo les diré que nada cambiará este año. Continuarán tomándonos el pelo allá donde vayamos a preguntar por cualquier jugador, y es que ya tenemos la fama de “pardillos” en los despachos, y eso nos llevará varias generaciones poderlo cambiar.

Pagaremos 80 por Verrati, 90 por Dembélé, 50 por Bellerín y lo que haga falta. Bartomeu está contra la espada y la pared. Necesita fichajes que hagan olvidar el fiasco de esta temporada. Las semanas pasan y la masa social culé continúa centrada en despotricar del máximo mandatario azulgrana a falta de fichajes que desvíen su atención. Bartomeu lo sabe. Y también sabe que si no contrata nombres que ilusionen será todavía más cuestionado de lo que ya es. De manera que debe elegir entre “susto” o “muerte”. “Susto” será pagar cantidades desorbitadas por jugadores de renombre a cambio de contentar al socio, “Muerte” será no pasar por el aro ante los clubs vendedores y no fichar primeras espadas del fútbol internacional a precio de oro, algo que desencadenaría la furia de todo el que está contra él.

Bartomeu pasará por el aro. No le queda otra. Este año nos podíamos haber ahorrado el suelo de Robert Fernández y todo su equipo de ojeadores, puesto que este verano los fichajes los hará una vieja conocida del FC Barcelona. La portera de Núñez vuelve a entrar en escena para hacer aquello que tan bien sabe hacer, fichar a los mejores jugadores del momento a golpe de talonario.

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