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Lenglet, el último regalo de Monchi al Sevilla

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Es una paradoja que la carrera de Clement Lenglet vaya tan rápida cuando él siempre ha afrontado cada paso con una calma ejemplar. Por eso el central francés no se echará en los brazos del Barça sólo por ser el Barça. Quiere saber para qué le quieren.

Con 18 años, ya tuvo suficientes arrestos para decirle “no” a la Juventus cuando le fue a buscar a su primer club, el Nancy. Prefirió la paciencia del Sevilla FC, que cocinó su fichaje a fuego lento de la mano de Ramón Martínez Verdejo ‘Monchi’. De hecho, Lenglet fue el último regalo de Monchi al Sevilla antes de bajar la persiana de la dirección deportiva del Sánchez Pizjuán. Tanto es así que llegó en plena Cabalgata de Reyes de 2017. El Sevilla pagó al Nancy algo menos de cinco millones de euros. Pronto, Lenglet puede salir por siete veces ese valor, lo que fija su cláusula de rescisión de contrato: 35 millones.

Aún con 22 años, Lenglet juega y vive con sorprendente madurez. Una vez admitió que lo que más le convenció del Sevilla fue saber que en sus despachos obraban una docena de informes de él desde que tenía 17 años. Monchi acabó de completar su estrategia de seducción invitándole a pasar unos días en Sevilla con su familia.

Lenglet sólo había jugado cuatro meses en la Ligue 1 con el Nancy. Tan escueto currículum le colgó la etiqueta de último central en la plantilla del Sevilla. Apenas 16 meses después juegan Lenglet y diez más. Nico Pareja, Daniel Carriço, Gabriel Mercado y Simon Kjaer, el defensa más caro de la historia del club, van por detrás de Lenglet, sobradamente testado en los 72 partidos -53 en la temporada actual y 19 en la pasada- que disputó. Las lesiones le han respetado y ha conocido cuatro entrenadores en tiempo récord: Jorge Sampaoli, Eduardo Berizzo, Vincenzo Montella y ahora Joaquín Caparrós. Con todos ha sido titular. Con Sampaoli llegó a jugar a veces de lateral zurdo.

Lenglet destaca por su limpieza sacando el balón por su flanco natural, el izquierdo. Esa virtud, ya se sabe, es indispensable para ser central en el Barça. Sus 186 centímetros de estatura le hacen lucir más incluso en el área rival que en la propia y ahí están sus cuatro goles esta temporada para corroborarlo. Este año ha mejorado notablemente en el cuerpo a cuerpo, con el partidazo ante Romelu Lukaku, el tanque de Manchester, de referencia. En Sevilla ha caído de pie desde el día de su presentación, cuando chapurreó palabras en castellano.

 

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