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Leo Messi se quedó sin estrenar sus botas de oro

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El Barça ya había avisado que aplazaba la celebración del cuarto Balón de Oro de Leo Messi para más adelante. Preveía una floja entrada en el partido de vuelta de los octavos de final de la Copa contra el Córdoba (fue la más floja de la temporada) y Tito Vilanova estaba ausente.

Así, aunque en la grada se vivió una celebración espontánea, con muchas pancartas dedicadas a Leo, con alusiones a su espectacular smoking o al madridista Cristiano Ronaldo, el propio argentino reservó sus nuevas botas para mejor ocasión y disfrutó de la ‘manita’ copera de sus compañeros como un aficionado más.

Leo Messi hizo historia el lunes 7 de enero en Zúrich al ganar su cuarto Balón de Oro consecutivo. El barcelonismo estaba con ganas de celebrarlo, pero ni el cuerpo técnico quería correr riesgos innecesarios ni el Barça quería dilapidar una campaña de imagen magnífica, como es la ofrenda del mejor jugador del mundo del FIFA Balón de Oro.

Así, en ausencia de Tito Vilanova, Jordi Roura siguió fiel al guión establecido y dejó a Messi en el banquillo. Leo, relajado, se ubicó en una punta de la banqueta blaugrana junto al entrenador de porteros, Ramón de la Fuente.

Pareció evidente que Messi estaba de acuerdo pues no se calzó las nuevas botas que su patrocinador, Adidas, le ha preparado para conmemorar su último éxito: un calzado de color negro con tres soles en la derecha, con las leyendas ‘2009’, ‘2010’ y ‘2011’ y con uno en la izquierda, más grande, con la cifra ‘2012’.

A pesar de todo, cabía la posibilidad de que en el segundo tiempo jugara unos minutos pues la afición coreaba su nombre. Pero las lesiones dejaron a Jordi Roura sin la posibilidad de hacer más cambios y, sobre todo, sin ganas de arriesgar más con la eliminatoria más que decidida. El propio técnico así lo reconoció en la rueda de prensa posterior.

PRECEDENTE PARA LA HISTORIA

Total que Messi, futbolista de récords y de hechos históricos, dejó una nueva fecha para el recuerdo. Porque el 10 de enero de 2013 estuvo los 90 minutos de un partido del Barça en el banquillo, lo que no sucedía desde el 15 de mayo de 2011, 607 días después.

Fue con motivo del Barça-Depor de la 37ª jornada de Liga. El conjunto que entonces entrenaba Pep Guardiola ya había sentenciado la Liga y se preparaba para la final de Wembley frente al Manchester United.

El duelo frente al conjunto gallego acabó 0-0 y Messi, no solo no jugó ni un minuto contra los blanquiazules, sino que tampoco viajó una semana después a Málaga para la disputa del duelo de la última jornada liguera en La Rosaleda (1-3).

La dosificación dio sus frutos porque la estrella de Rosario volvió al equipo el 28 de mayo de 2011 para disputar la final de Wembley frente al Manchester United. El Barça barrió a los ‘Red Devils’ por 3-1 y Leo, además de desplegar todo su talento, marcó el 2-1.

 

Fuente: www.sport.es

 

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