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Messi, demasiado solo en el duelo entre Arabia Saudí y Argentina

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Insulso partido el protagonizado por la albiceleste en territorio saudí, que sirvió para poco más que lucir estrellas en la península arábiga. Leo Messi estuvo demasiado solo en su intento para agradar a sus fieles admiradores y tampoco pudo contrarrestar el tremendo empuje de los locales. En unos últimos minutos trepidantes, Argentina insistió en busca del triunfo, pero los de Rijkaard merecieron aguantar el resultado.

Arrancó el duelo en el majestuoso estadio Rey Fahd como acostumbra la albiceleste sobre el papel: con un once en el que, el máximo atractivo, era la tripleta atacante.

Con Messi como rey indiscutible, acompañado por Agüero y Di María como puntas de referencia, Javier Mascherano dejó los parches tácticos en Barcelona y retornó al mediocentro, su posición habitual y en la que, para tranquilidad del barcelonismo, tampoco se exprimió para frenar la constante entrega de los pupilos de Frank Rijkaard.

Arabia Saudita enterró el favoritismo de los visitantes apretando en los primeros instantes ante un combinado argentino que aún debía situarse y que apenas gozó del mando del encuentro en el primer tiempo.

La expectación de Messi… y el peligro de los locales

El citizen Agüero fue el primero que probó fortuna con un slalom que no salió. Messi creaba y generaba expectación en cada balón que tocaba. El público, impaciente y exultante, jadeaba cada mera intervención del crack azulgrana, que gozó de su primer disparo tras una gran combinación con el Kun.

Pese a todo, la selección de Frank Rijkaard golpeó con un par de latigazos que pudieron costar la sorpresa, pero ambas intentonas se perdieron fregando el poste. Llamaba la atención el dominio saudita ante la pasividad de los jugadores de Alejandro Sabella. Incluso el asistente, certero, privó a los locales de un gol por claro fuera de juego.

Messi quería más. Se entregaba. Era su forma de agradecer la pasión del público. Al filo del descanso, un doble quiebro en el interior del área de la Pulga dejaba solo al Toto Salvio, pero el zaguero se adelantó a su marcador para evitar el tanto argentino. Zabaleta, mientras tanto, también lo intentó con un disparo que atajó Abdullah.

Sin goles en la reanudación

El segundo acto empezó fuerte, con un Messi que no pudo engatillar tras un buen control con el pecho. Pero el ritmo, alejado de la competitividad de un partido oficial, dejó mucho que desear por parte de la albiceleste.

Faltaba tirar de orgullo ante la tranquilidad de los saudíes. Entre Romero y Coloccini salvaron otro gol cantado bajo palos, aunque al menos esa poca mordiente de Arabia Saudí contribuyó a dinamitar el encuentro.

Fue entonces cuando Argentina dispuso de la ocasión más clara del partido. Agüero, sin embargo, no pudo pescar en boca de gol y la zaga local despejó en la misma línea de la portería el triunfo visitante. La albiceleste mordía en el tramo final ante una Arabia Saudí agotada tras realizar un gran esfuerzo colectivo.

Messi perdonó en un mano a mano al que llegó forzado después de una espléndida triangulación. No era el día. Ni tampoco era la ocasión para que el colegiado penalizara un claro penalti del guardameta local sobre Agüero en el tiempo de prolongación.

Al final, empate sin goles en el estadio Rey Fahd que sirvió para que Arabia Saudí se rindiera ante el mejor futbolista de la historia, que regresa juntamente con Javier Mascherano en perfectas condiciones a su casa: Barcelona.

Fuente: sport.es

 

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