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Messi siempre es la solución

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Dejar a Leo en el banquillo como hizo Koeman ante el Betis tiene muchas lecturas, sólo el holandés sabe cuál es la verdadera. Falta de frescura o molestias en el tobillo del argentino, el caso es que llevaba 37 partidos seguidos en Liga sin ser ni sustituido. Al final salió tras el descanso por las molestias de Ansu Fati y fue decisivo. Cómo no. El Barça acabó con la racha de cuatro partidos sin ganar en Liga y llega al parón con buenas sensaciones.

La ofensiva inicial del Barcelona la formaban Dembélé y Pedri por las bandas y con Ansu Fati y Griezmann en punta incordiando a la la zaga bética. Enfrente estaba un Betis que parece una sucursal azulgrana, sin Fekir pero con un Joaquín de titular muy motivado para que Koeman no pasara una buena tarde.

Pese a todo, con una primera parte en la que el Betis sufrió, el marcador dejaba un empate al descanso. El gol de inicial Dembélé fue igualado justo antes de acabar el primer acto por Sanabria, previa parada de un penalti minutos antes por parte de Bravo. No obstante, tanto fue el cántaro a la fuente que acabó por romperse y el Betis se acabó por diluir en la segunda mitad.

Apareció Messi y marcó por partida doble. Hasta asistió sin tocar la pelota en el 2-1 de Griezmann. Todo se complicó más aún con la expulsión de Mandi para la media hora final, en la que el gol de Loren abrió una puerta a la esperanza.

La segunda mitad comenzó ya con Leo Messi en el campo. El argentino apareció pronto para asistir sin tocarla para que Griezmann marcara (49′) a placer. La primera respuesta bética fue una ocasión de Sanabria que remató sin ángulo (54′). Claro que el Barcelona también apretaba y una mano de Mandi, que salvó bajo palos un tiro de Dembélé, acabó en penalti. El argelino era expulsado, por segunda amarilla. Esta vez Messi no perdonó y estableció el 3-1 (61′).

Quedaba algo más de un cuarto de hora y otra vez había partido. Una cabalgada de Aitor Ruibal no encontró rematador. Trincao (78′) respondió con un disparo lejano. Más rotundo fue Messi en el 4-2 (82′), después de un taconazo de Sergi Roberto. Otra vez faltó contundencia en la defensa, como en el quinto encajado en el que Pedri (89′) aprovechó un centro en el segundo palo.

 

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