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Oh blanca Navidad

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Con la convincente victoria del Barça en el derbi frente al RCD Espanyol y el bochornoso triunfo del Real Madrid en el Mundialito de Clubs hemos alcanzado una temporada más el habitual parón navideño de liga. Tras cuatro meses de competición los hombres de Luis Enrique han mostrado diversos altibajos en su nivel de juego, perdiendo una mayor cantidad de puntos de los que en un principio se podía esperar. El eterno rival tampoco ha deslumbrado en el primer tramo de temporada, pero a través de un impecable resultadismo y de un Sergio Ramos aliado con los tiempos de descuento ha logrado llegar a dicho paréntesis como único equipo imbatido de la Liga Santander.

Llegados a este punto encontramos ciertos paralelismos con la temporada 2014/15, el curso en el que el conjunto azulgrana logró el segundo triplete de la historia del club tras un arranque de año más que dudoso. Aquella misma campaña el FC Barcelona también firmó un inicio de los más irregular sembrando dudas en diversos partidos, una mala racha que tuvo su punto más álgido con la derrota en Anoeta ante la Real Sociedad con Leo Messi y Neymar en el banquillo. Si seguimos comparando ambos años encontramos que el Real Madrid también se alzó con la Supercopa de Europa tras vencer al mismo adversario que esta temporada, el Sevilla, y que los blancos, entrenados por aquel entonces por Carlo Ancelotti, también alcanzaron el parón navideño como líderes destacado de la Liga y con el Mundial de Clubs recién conquistado.

Aquella temporada el Real Madrid comenzó a desinflarse después de los turrones. Llegó el 4-0 encajado en el Vicente Calderón, con la inolvidable fiesta de CR7 en la que Kevin Roldan se convirtió en nuevo ídolo del barcelonismo, y una serie tropiezos que coincidieron con la perfección futbolística alcanzada por los azulgranas en el segundo tramo de campaña, factores que acabarían por darle la vuelta a una situación que parecía insostenible en Can Barça meses antes.

Las dinámicas de ambos equipos no son las mismas que las de hace unas semanas. Los convincentes triunfos ante Osasuna y Espanyol han acrecentado la confianza de los hombres de Luis Enrique, que han empezado a parecerse al equipo del que todos hemos disfrutado en los últimos años. El Real Madrid por su parte saca adelante sus partidos con mucha más dificultad que antes. El Sporting rozó el empate en el Bernabéu con un penalti marrado en los últimos compases de encuentro, el Deportivo a punto estuvo de conseguir un punto en el mismo escenario de no ser una vez más por San Sergio Ramos, y el Mundialito de Clubes estuvo muy cerca de convertir a Zidane en el mismísimo General MacArthur, quién durante el ataque nipón a Pearl Harbor exclamó aquella famosa frase que rezaba: “La madre que parió a los japoneses”.

En conclusión podemos afirmar que las navidades serán blancas. El conjunto merengue llega al parón como líder y con un título recién conquistado, pero viendo todas las similitudes que existen con las últimas fechas navideñas en las que el Real Madrid se tomó las uvas como equipo referente, debemos esperar a ver qué sucede en la reanudación, puesto que hace dos temporadas entonábamos cabizbajos aquello de “Oh Blanca Navidad” y el mes de Junio se tiñó por completo de color azulgrana con una Copa, una Liga y una Champions. Lo importante no es como se empieza sino como se termina.

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