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Ramos, al límite

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De la camilla y el gimnasio al terreno de juego. Así está siendo el día a día de Sergio Ramos en las dos últimas semanas. Las botas de fútbol se las calza prácticamente para competir en los partidos.

De tratarse primero una sobrecarga en la zona lumbar, que ha derivado en un dolor intenso en el glúteo, a salir a jugar contra Celta, Borussia de Dortmund, Mallorca y Zaragoza mordiéndose la lengua, si es necesario, para resistir el dolor. Si no es por su fuerza de voluntad y el tratamiento de los especialistas médicos, el sevillano sería uno más en la enfermería. Lo que no hace es entrenarse con todo el grupo.

Sergio Ramos está jugando al límite de sus posibilidades, aguantando un fuerte dolor que a otro futbolista ya le habría dejado fuera de combate. Dicen en el club que su umbral de tolerancia al dolor es 10 veces superior al del resto de otros jugadores y que lo normal es que, con los pinchazos que sufre, parara 15 días para recuperarse en condiciones. Le vendría bien un tiempo de reposo.

El sábado, horas antes del partido contra el Zaragoza, Mourinho se llegó a plantear dejarle en el banquillo para no exponerle a más sufrimiento. El técnico dudó en alinearle. Pensando en el partido de mañana contra el Borussia Dortmund, lo ideal hubiera sido guardárselo y así tenerlo más fresco para este encuentro, en el que el equipo se juega el primer puesto del grupo en la Champions. Volvió a estar en el once.

Sergio Ramos siempre le dice lo mismo a su entrenador: «Yo juego». Esta actitud de seguir adelante está condicionada a las bajas de Coentrao, Marcelo, Arbeloa y Khedira, que le ha llevado a Mourinho a seguir contando con él y sólo darle el respiro del partido de Copa jugado en Alcoy.

Historia de una lesión
Ramos lleva 12 días sin entrenarse con sus compañeros. Pero ahí está. Ha jugado todos los partidos, menos el del Alcoyano, desde que se lesionó en el encuentro que enfrentó a Bielorrusia y España.

El 14 de octubre ya no pudo entrenarse con la selección. Fue duda para el encuentro contra Francia. Finalmente jugó e, incluso, marcó. Un tanto que celebró con una voltereta que sorprendió a los que conocían su lesión. Cuando se incorporó al trabajo del Real Madrid su espalda empezó dar síntomas de flaqueza. Estaba demasiado cargada y lo conveniente era que hiciera trabajo de recuperación.

Esas punzadas que sentía en la musculatura posterior, en la zona lumbar, han descendido hasta el glúteo y se han producido por el impacto, el fuerte ritmo y la intensidad de su zancada en unos terrenos de juego que son irregulares.

El único tratamiento y el más efectivo a corto plazo es no entrenarse a diario para no sobrecargar la zona. También le viene bien someterse a sesiones de calor seco, trabajar los abdominales y cuádriceps y hacer buenas sesiones de calentamiento antes de salir a jugar. Cumple con todo ello a rajatabla.

Trabaja mañana y tarde en el gimnasio con los recuperadores para bajar la inflamación, para mitigar los dolores y acudir puntualmente a la cita de cada partido.
¿Hasta cuándo va a aguantar en esta situación? ¿Hay riesgo de una lesión grave? El jugador es el que mejor conoce su cuerpo y lo que puede aguantar con estos aguijonazos. Difícilmente, conociéndole, le veremos parar. Es de los que no se borra.

El peaje de las selecciones
Mourinho no ha ocultado su preocupación por cómo regresaron sus internacionales de los partidos que disputaron a mediados de octubre.

Todos se fueron en perfectas condiciones tras el encuentro jugado en el Camp Nou y varios llegaron lesionados. Entre ellos Sergio Ramos. Considera que, en algunas selecciones, no se realizan entrenamientos de recuperación y se pone en riesgo la salud de los jugadores.

El entrenador del Real Madrid se está mordiendo la lengua con este asunto. No le gusta cómo llegan sus internacionales, pero se calla y ahora trata de recuperarlos a todos y volver a tenerlos con la misma forma física que llegaron al Clásico.

Por este motivo, con Sergio Ramos se está yendo muy despacio. Se podría decir que está corriendo riesgos por jugar con molestias, pero el hecho de no entrenarse le beneficia. Tiene pilas para jugar sin hacerlo. Es una fuerza bruta.

Fuente: marca.com

 

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