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Recuperar el equilibrio para reencontrar el fútbol ante el Milan

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El Barça del 2013 es más radical que el del 2012. Gana aún más que el Pep Team, que ya es decir, y marca más goles. Pero también encaja más derrotas y goles en contra. Un Barça con más contrastes que debe encontrar de nuevo su punto de equilibrio de aquí al martes para recibir al Milan en la vuelta de los cuartos de final de la Champions League.

Las estadísticas, como siempre, son relativas por interpretables. Es cierto que las tres derrotas ante Milan y Real Madrid no solo han condicionado los promedios, sino también la percepción que se tiene del equipo actual. En realidad, el mismo que cerró la etapa de Guardiola conquistando su décimo cuarto título, la Copa del Rey, con una exhibición ante el Athletic Club.

Hasta esta última fatídica semana, el Barça de Tito Vilanova y Jordi Roura solo había encajado tres derrotas en 40 encuentros. Los escépticos argumentan que los partidos perdidos se han doblado al llegar los momentos decisivos en las competiciones a cara o cruz; pero olvidan que este mismo grupo cerró la primera vuelta de la Liga a ritmo de récord, con 49 puntos de 51 posibles (soolo concedió el 2-2 ante el Real Madrid) y batiendo su propia marca de dos temporadas atrás.

El caso es que a lo largo de la campaña se ha especulado y comparado el Barça de Tito con el de Pep, mientras Vilanova, incluso durante las buenas rachas, insistía en evitar este juego porque se sentía continuador de la misma labor y, en definitiva, perderían la comparativa.

Las cifras demuestran que durante los años de Pep Guardiola, el equipo tenía un porcentaje de triunfos ligeramente inferior (72,5% por 74%), pero sobre todo tenía un porcentaje  de derrotas muy inferior (8,5% por 14% en la actualidad). También goleaba menos (2,58 por 2,77) pero encajaba menos, también (0,73 por 1,16 goles).

¿La conclusión? Parece que el Barça de la campaña 2012-13 mantuvo el equilibrio de los cuatro ejercicios anteriores en un principio, pero paulatinamente se ha vuelto más radical; a tenor de las estadísticas, gestiona peor sus momentos malos.

Se ha hablado de que el equipo practica un fútbol más directo, que no presiona con la fuerza de antaño o que no circula la pelota como tenía acostumbrado, y colean los desajustes defensivos. El encaje de Cesc en el equipo pareció estar resuelto durante meses pero vuelve a ser cuestionado en las últimas semanas, especialmente al relacionarlo con la suplencia de David Villa.

Cuestiones que se deben resolver de aquí al martes para intentar darle la vuelta al 2-0 de la ida y seguir en la carrera por la Champions League. Quizás el duelo frente al Depor sirva para reencontrarse con el triunfo y probar algunas de estas soluciones.

 

Fuente: www.sport.es

 

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